Inspección y diagnóstico de cintas
Revisamos el estado físico antes de reproducir: hongos, empalmes vencidos, deformación del soporte y pérdida de brillo. De ahí sale un informe breve con lo que se puede recuperar y lo que conviene no tocar.
Cada casete entra con su propia historia y su propio deterioro. Estos son los frentes de trabajo que sostienen el catálogo, desde la primera inspección hasta la copia de consulta que queda disponible para escuchar sin exponer el original.
Revisamos el estado físico antes de reproducir: hongos, empalmes vencidos, deformación del soporte y pérdida de brillo. De ahí sale un informe breve con lo que se puede recuperar y lo que conviene no tocar.
Trabajamos con hisopos, paños sin pelusa y cámaras de secado lento para cintas que estuvieron años en sótanos o cajas de mudanza. El objetivo es frenar el deterioro, no apurarlo.
Capturamos a 24 bits y 96 kHz con ajuste manual de azimut. Guardamos un WAV sin procesar y una copia de consulta en MP3 para escuchar sin desgastar el original.
Cada grabación se documenta con sello, año estimado, formación, ciudad y datos de circulación. Cuando el dato falta, lo marcamos como hipótesis en lugar de inventarlo.
Quitamos zumbidos y clicks sin borrar el ruido de sala que forma parte de la identidad de la grabación. La idea es escuchar mejor, no sonar a estudio de los noventa.
Acompañamos a quien tiene una caja de casetes familiares o de un sello chico y no sabe por dónde empezar. Definimos prioridades, guardado y qué conviene digitalizar primero.
El detalle de cada etapa y los criterios de trabajo están desarrollados en nuestro enfoque de preservación, y el recorrido completo del material donado se explica en la historia del archivo.
Cada colección llega en distinto estado y con necesidades propias. Estos son los tres modos en que trabajamos con quien acerca material: desde una revisión puntual de un puñado de cintas hasta la digitalización completa de un fondo familiar o de un sello pequeño.
Revisión inicial de cintas sueltas o lotes chicos. Se inspecciona el estado físico, se detectan hongos, empalmes flojos o pérdida de señal, y se define si conviene reproducir o no.
Para colecciones completas: cajas de casetes de un sello, grabaciones familiares o material de una banda. Se limpia, se transfiere a archivo digital y se documenta cada pieza.
Si el material tiene valor documental para la escena underground porteña, se puede sumar al archivo público con autorización del donante y ficha de procedencia.
Si no sabés en qué categoría entra tu material, escribinos y lo ubicamos juntos. También podés leer cómo trabajamos antes de decidir.
En Tape From Hell trabajamos con materiales frágiles y con derechos que no siempre están claros. Estas son las condiciones y definiciones que aplicamos en cada servicio, para que nadie llegue con expectativas equivocadas ni se sorprenda a mitad del proceso.
No toda cinta que gira es recuperable. Evaluamos tres cosas antes de aceptar un trabajo: integridad del soporte, estado del recubrimiento magnético y legibilidad de la señal. Si el óxido se desprende al tacto, la digitalización puede destruir lo que queda. En esos casos documentamos la pieza y devolvemos el original sin reproducirlo.
Digitalizar no equivale a publicar. Solo incorporamos una grabación al archivo público cuando quien la aporta declara ser autor, titular o tener permiso del sello. Si el origen es dudoso, la copia queda en consulta interna y no se difunde. Preferimos perder un documento antes que exponer a alguien sin su consentimiento.
Entregamos un archivo WAV sin procesar y una versión de escucha en MP3. No aplicamos reducción de ruido agresiva ni ecualización estética: eso altera la fuente y contradice el propósito del archivo. Si el cliente pide una restauración sonora, se hace como trabajo aparte y se documenta cada decisión técnica.
Los plazos dependen del volumen y del estado del material, no de la urgencia del pedido. Los originales se devuelven en mano en Hipólito Yrigoyen 2468 o por envío acordado. No conservamos cintas ajenas más tiempo del necesario para completar el trabajo, salvo que exista un acuerdo de donación por escrito.
No vendemos copias, no licenciamos grabaciones a terceros y no intervenimos cintas que pertenezcan a colecciones privadas sin autorización explícita de su dueño. Tampoco aceptamos material anónimo sin datos de contacto verificables: si algo entra al archivo, queremos saber de dónde viene y a quién responder.
Cada servicio del archivo se mide por lo que queda después: una cinta que vuelve a sonar, un catálogo ordenado, una copia que sobrevive al próximo verano. Estos comentarios vienen de personas que trajeron material concreto y cuentan qué cambió en la práctica.
Inspección previa
Llevé doce casetes de mi hermano, todos con etiquetas borroneadas. Antes de tocar nada me mostraron cómo mirar el óxido y la tensión de la cinta. Dos estaban irrecuperables, pero las otras diez se pudieron pasar sin romper ninguna.
Mariana O., Villa Crespo
Transferencia a digital
Tenía una grabación de un recital del 88 en un solo canal. La pasaron a digital respetando el ruido original, sin limpiar de más. Eso era lo que quería: que suene como sonaba, no como una versión prolija que no existió.
Diego R., San Cristóbal
Catalogación
Doné el fondo de un sello que editó veinte copias por tirada. Me devolvieron una ficha por cada casete con año, formación y estado de conservación. Ahora sé qué hay y qué falta, cosa que no tenía ni cuando editaba.
Fabián L., coleccionista
Conservación
Guardaba las cintas en un placard húmedo y no lo sabía. Me explicaron cómo ventilar, qué fundas usar y por qué no apilarlas de canto. Volví a revisar todo a los seis meses y ninguna había avanzado en deterioro.
Lucía P., Caballito
Asesoría para proyectos
Estábamos armando un fanzine sobre sellos locales y necesitábamos datos verificables. Nos dieron fichas del archivo con fechas y nombres, sin inventar nada. Eso nos ahorró meses de dudas y nos evitó publicar errores.
Colectivo Ruido Sur
Recuperación de material
Una cinta de mi viejo estaba partida al medio. La empalmaron y quedó escuchable, con un salto en el minuto tres que igual prefiero conservar. No prometieron milagros y cumplieron lo que dijeron.
Tomás A., Almagro