Desde que un casete entra al archivo hasta que queda disponible para consulta, el recorrido tiene pasos fijos. Algunos son rápidos; otros dependen del estado de la cinta y de cuánto material haya que revisar antes de decidir si se digitaliza o se conserva tal como está.
Etapa 01
Recepción y registro
Cada donación o préstamo se anota con nombre del aportante, origen, año estimado y soporte. Se fotografía la etiqueta y se guarda en sobre libre de ácido. Si la cinta viene de un sello, se cruza con el catálogo ya documentado para evitar duplicados.
Etapa 02
Inspección previa
Antes de reproducir, se revisa el carrete, se limpian cabezales y se comprueba que no haya hongos ni empalmes forzados. Si la cinta está deformada, se detiene el proceso y se consulta al aportante sobre el margen de riesgo aceptable.
Etapa 03
Transferencia y escucha
La captura se hace en una sola pasada, sin filtros, para conservar el ruido original. Después se escucha completa y se marcan cortes, silencios largos y fallas. Ese registro queda asociado al archivo de audio y sirve para futuras consultas.
Etapa 04
Documentación y contexto
Se completan datos de músicos, sello, ciudad y fecha cuando se conocen. Si hay dudas, se deja constancia en lugar de inventar información. Las notas de contexto se publican junto al material para que quien consulte entienda de dónde viene.
Etapa 05
Devolución y cierre
El soporte físico vuelve a su dueño con un informe del estado en que llegó y salió. Si la cinta quedó en donación, se archiva en condiciones estables de temperatura y humedad. El aportante recibe confirmación por correo cuando el material ya está disponible.
Los plazos varían según el volumen de material en cola. Las cintas con hongos o roturas requieren más tiempo porque se estabilizan antes de cualquier intento de reproducción.
El recorrido no empieza con la digitalización, sino con una conversación. Cada casete que entra a Tape From Hell pasa por una cadena de pasos pensada para no perder información en el camino.
Nos escribís contando qué tenés: cantidad de casetes, origen, si hay etiquetas escritas a mano o carátulas. Con eso definimos si conviene una visita o un envío por correo.
Cada cinta se numera, se fotografía y se anota en la planilla del archivo. Quedan guardadas en sobres libres de ácido hasta que les toque turno.
Revisamos hongos, empalmes, estiramientos y estado del lubricante. Si la cinta está frágil, se limpia y se acondiciona antes de acercarla a cualquier cabezal.
La reproducción se hace en equipos calibrados, a velocidad estable y sin procesar la señal. Se escucha el resultado completo para detectar cortes o saltos.
Se guardan dos copias en discos separados y se documenta la ficha técnica: sello, año estimado, duración y cualquier dato que aporte quien donó el material.
Si la cinta es tuya, vuelve en las mismas condiciones en que llegó. Si la donás, queda en el archivo con tu nombre en la ficha y disponible para consulta interna.
Los tiempos varían según el estado del material y la carga del taller. Para entender los criterios que aplicamos en cada etapa, podés leer nuestra metodología de trabajo o volver al inicio del archivo.