Tape From Hell no empezó como proyecto. Empezó como un armario que se llenó de casetes sin etiqueta y una sospecha: que esas grabaciones contaban algo que ningún disco oficial iba a contar.
Todo arranca con una colección personal de cintas grabadas en un cuarto con frazadas en las paredes. Entre mudanzas y préstamos que nunca volvieron, quedó claro que hacía falta un lugar donde esas copias dejaran de circular de mano en mano y empezaran a guardarse con criterio.
Se definió cómo catalogar: sello, año aproximado, estado de la cinta y una nota sobre quién la había grabado. No fue una decisión técnica menor. Muchas cintas llegaban sin carátula y con datos contradictorios, así que el archivo aprendió a trabajar con la duda en lugar de inventar certezas.
Varias cintas de los ochenta empezaron a mostrar pérdida de agudos y hongos en el óxido. Se armó un protocolo de limpieza y transferencia, y se priorizó lo irrecuperable. Ahí quedó claro que preservar no era solo guardar: era decidir qué se copiaba primero y por qué.
El catálogo dejó de ser privado. Empezaron a llegar donaciones de sellos, ex músicos y oyentes que habían guardado copias durante décadas. Cada aporte se documenta con su origen, y las historias orales se suman a las fichas técnicas para que la escena no quede reducida a una lista de títulos.
El archivo no nació de un plan ordenado. Empezó con cajas guardadas en un placard de Congreso, cintas prestadas que nunca volvieron y una libreta donde anotábamos de quién era cada grabación. Con los años, ese desorden se volvió método.
1989
Un grupo de oyentes empezó a juntar casetes de bandas que tocaban en sótanos de San Telmo y Almagro. Sin catálogo ni criterio claro: se guardaba lo que alguien consideraba que valía la pena no perder.
1997
Se formalizó una práctica simple: cada cinta que salía del archivo quedaba registrada con nombre, fecha y estado. Ese cuaderno sigue existiendo y hoy es una de las fuentes más consultadas para reconstruir circulaciones entre sellos y oyentes.
2008
Con dos reproductores de bandeja y una placa de sonido prestada, se pasaron a digital cerca de cuatrocientas cintas. Muchas ya tenían hongos o pérdida de agudos. Se decidió conservar el ruido original en lugar de restaurarlo.
2016
Se publicaron las primeras fichas con datos de sellos, años y estado de conservación. La respuesta de coleccionistas y familiares de músicos obligó a ampliar el equipo y a definir criterios de descripción comunes.
2023
El archivo se mudó a un local sobre Hipólito Yrigoyen 2468, con sala de escucha y espacio para recibir donaciones. Desde entonces se atienden consultas de investigadores, sellos y oyentes que quieren revisar cintas propias.
Desde que abrimos el archivo en Hipólito Yrigoyen, las mismas dudas se repiten en cada visita. Acá van las respuestas, sin vueltas.
Si tu duda no aparece acá, escribinos a archivo@tapefromhell.com o llamanos al +54 11 5582-4169.